27, nov
El problema de la Toponimia: la política entra en juego
En muchos lugares donde coexisten dos lenguas pasa que muchas veces los nombres de caminos, pueblos e incluso ciudades y provincias cambia según en qué idioma se diga. Un claro ejemplo es Cataluña, donde hace unos años (1998) se instauró oficialmente el nombre catalán (pasó de ser Lérida a ser Lleida, de Gerona a Girona...) a pesar de que la Real Academia Española de la Lengua recomiende el uso de la palabra española tradicional (Lérida, Gerona...). ¿Cuándo llega el problema? pues cuando los viajeros buscan un lugar llamado Lérida y no lo encuentran a pesar de que pasen por él varias veces. Pero no es el caso catalán el que quería tratar ya que este está solucionado (se optó por la lengua catalana y ahora cualquier mapa indica Lleida), sino el tema Gallego.
En Galicia, debido a muchas razones (la mayoría políticas) existe un grave conflicto toponímico (véase la foto: Castro Ribeiras do Lea, con su señal toponímica marcando "Castro Riberas de Lea"). ¿Sanjenjo o Sanxenxo? ¿La Toja o A Toxa? ¿La Coruña o A Coruña?. Pues bien, esto no hace más que crear un clima de crispación entre los lugareños (¿vivo en Orense o en Ourense?), la mejor solución: según el político de turno, la que mejor le convenga: si gobiernan la derecha, generalmente se opta por el nombre castellano, si gobierna la izquierda o nacionalistas, el gallego... todo un politiqueo que no crea sino más confusión al turista y más crispación al pueblo. La opción catalana sería una buena manera de poner las cosas en su sitio, de hecho, es la que dicta la ley gallega 3/1983 ("Los topónimos tendrán como única forma oficial la gallega") o sea, en gallego; pero siempre hay políticos como el ex-alcalde de A Coruña que no están por la labor.
Ahora si, ya he oído traducciones del estilo "O Niño da águia" (gallego) por "El niño de la Guía" (supuesta traducción), cuando en realidad lo que quiere decir es "El nido del águila", nada que ver.
En fin, me quedo con Sanxenxo, A Toxa y A Coruña.